03 septiembre 2019

Una fuente, una esperanza...

Se ha secado el río... Los patos chapotean en un charco. Triste, solitario. Aislado bajo el puente de piedra, entre tierra seca, ya casi arena. Entre ásperas grietas que no traen buenas nuevas... 

Sí, se ha secado el río del pueblo dónde vivo. Este verano he tenido que ir en busca de "agua nueva"... Ríos, lagos y lagunas. Y los encontré, vaya si los encontré, espléndidos, en Andorra. Los patos también han subido río arriba, buscando, y han encontrado un pequeño estanque para bañarse. Dicen que quien busca encuentra. Hay tanto que aprender de los animales... Quizá si no se hubiera secado el río no me hubiera decidido a explorar otras opciones. Quizá si me hubiera dejado llevar por mis expectativas iniciales y me hubiera empecinado en hacer lo que hice tiempo atrás, disfrutar de las lagunas del pueblo, el verano no hubiera sido tan espléndido como está siendo. Por suerte, voy entendiendo, voy aprendiendo a fluir, voy adaptándome. Si las expectativas iniciales no se cumplen, se pueden crear otras nuevas sobre la marcha. Las expectativas, uno de nuestros condicionantes relevantes. Si nos aferramos a ellas y no permitimos o aceptamos un mínimo cambio de situación, sufriremos mucho. 

El otro día paseando por bosques cercanos llegué a una fuente. Pensé: "una fuente, una esperanza". Dicen los lugareños que si se seca esta fuente, lo que nos viene a decir es: "estem perduts" (estamos perdidos). Pero no, la fuente es generosa, por suerte... Espera paciente al sediento caminante que asciende por el sendero. Espera paciente al visitante, en la sombra, bajo las ramas de árboles antiguos

Sí, el río está seco, pero aún brota agua limpia de la fuente. Las circunstancias pueden cambiar, y si el cambio es para mal, es posible sobrellevarlo si aprendemos a adaptarnos. Si permitimos que el agua limpia de nuestra fuente interna fluya de nuevo. 

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

No hay comentarios:

Publicar un comentario