16 agosto 2019

La ansiedad y yo

¿Has sentido ansiedad alguna vez? Si tienes la suerte de no haberla experimentado, por mucho que leas al respecto nunca la conocerás realmente ni podrás entender lo que se siente ( y espero de corazón que nunca lo averigües). En cambio, si la has experimentado en carne propia sabrás de lo que hablo. Cuando una persona convive con esta situación, su vida se convierte en algo así como una actividad maratoniana de constante superación. La primera reacción que uno tiene al sentir los síntomas es un deseo intenso de querer escapar del propio cuerpo, de desaparecer, y poder así deshacerse de ellos, pero esto es imposible.

Aun recuerdo la angustia que sentí, hace ya unos años, en la feria del libro de Madrid. Fue la segunda vez que acudía al evento, y se me ocurrió la "genial" idea de ir en fin de semana... Todavía puedo sentir la sensación de asfixia... No cabía un alfiler en los jardines del retiro, me costaba avanzar por la aglomeración de gente y sentía bastante calor, entonces empecé a notar un agobio más que importante... De repente empecé a notar temblor y sudor de manos, palpitaciones y unas ganas irrefrenables de llorar por la impotencia que sentía. Y ahí estaba yo... lejos de casa, en una ciudad que no era la mía, sola, y con un ataque de pánico en plena feria del libro. Siempre he sido dada a enfrentarme a mis miedos pero creo que esta vez me pasé de valiente (o de insensata). El malestar era tan grande que me impedía pensar con claridad, sentía una especie de aturdimiento difuso. Para que te hagas una idea, la sensación es como si tu cerebro se bloqueara por momentos, se queda en una especie de stand-by. En cierto modo, mis deseos se cumplieron ya que, de alguna manera, desaparecí. Aquello en lo que me estaba convirtiendo por momentos no era yo, no era ni siquiera mi sombra. Cuando ocurre esto actúas por inercia y haces lo que buenamente puedes. Lo que mi mente me permitió hacer en aquel momento fue: ponerme rápidamente las gafas de sol para ocultarme tras ellas, pues la vergüenza es un efecto secundario en estos casos... Después busqué un rincón un poco apartado para intentar calmar mi respiración. Y finalmente llamé a una persona querida. Y hablando mientras paseaba por un lugar más despejado de gente, poco a poco volví a mí. 

¿Te he ha pasado algo similar? ¿Qué haces cuándo esta sensación te atrapa? ¿Qué te funciona? A todo el mundo no le funciona lo mismo. Hay quien necesita acción, sacar adrenalina. Otros necesitan parar, respirar con calma. A otros les ayuda dar un paseo, o escuchar música mientras toman una infusión relajante, etc. Creo que hay que tener en cuenta el grado de malestar percibido, ya que alguien con una percepción de malestar alta vivirá esta experiencia desde un lugar muy distinto al de otra persona que lo viva con una intensidad menor. Resumiendo mucho, las estrategias para sobrellevar estas situaciones se podrían dividir en dos grupos: aquellas que dirigen la atención hacia dentro y las que lo hacen hacia afuera. 

Puede ocurrir que en el momento crítico no dispongamos de tiempo para pasear o para tomar una infusión. Entonces ¿Qué podemos hacer? Ante una situación así, lo primero que tenemos a mano, lo más inmediato, ¿Qué es? Nuestro cuerpo, nuestra respiración. En estos casos hay quien recomienda inspirar y exhalar en x tiempos (en cuatro, por ejemplo), pero en casos de mucha ansiedad en los que la respiración se dispara hasta alcanzar niveles extremos pretender controlarla de manera tan radical generalmente aumenta el malestar. Creo que es más adecuado intentar inspirar profundamente (hasta el nivel que cada cual pueda), hacer una pequeña retención y exhalar lo más lentamente posible, pero sin forzar demasiado. Si la retención nos causa angustia es mejor no hacerla. Esta sería una estrategia que dirige la atención hacia dentro, hacia la propia experiencia de la respiración. Veamos ahora las del segundo grupo.

Otra estrategia que nos puede ayudar es distraer nuestra atención o reconducirla hacia un estímulo neutro o positivo. Como he dicho cada cual ha de indagar y descubrir qué le funciona. Hay que tener en cuenta que el sistema nervioso autónomo está muy activo (sudoración, temblor, taquicardia, etc.) por eso una alternativa para aquellos a quienes no les funcione atender la respiración, sería "mirar hacia afuera", salir de la propia experiencia interna y centrarse en una actividad externa. Podría decirse que la distracción puntual es adaptativa en algunos casos. Después, una vez pasados los síntomas más intensos, y si la persona no lo vive con demasiada angustia, será posible atender la experiencia interna para mirar hacia dentro.
Hay distintas formas de redirección de la atención hacia un estímulo neutro o positivo: llevando todos nuestros sentidos hacia fuera, al entorno, por ejemplo podemos observar minuciosamente una hoja, el paisaje, sentir una textura concreta, escuchar algún sonido, etc. También se puede hacer ejercicios mentales: contar de 100 hacia atrás, cantar, sumar números, etc.
Practicar ejercicio es beneficioso, ya sea correr, nadar... también hacer alguna práctica de atención plena como modelado de arcilla, meditación, yoga, etc. No obstante, si se dan reiteradas situaciones de este tipo lo adecuado es acudir a un profesional que nos pueda ayudar. 

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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