04 mayo 2019

Cerrar los ojos para sentir, para comprender, para ver...

Cuando empecé mi formación en yoga, poco más sabía a parte de tener la certeza de que la práctica de posturas me relajaba. Como aprendiz, seguí a raja tabla mi práctica que consistía en 3 o 4 horas diarias de asanas, pranayama, mudras, meditación, etc. además del estudio. Lo hice durante dos años, el tercero aflojé un poco. Paulatinamente he ido escuchándome cada vez más, acercándome a mi interior, hasta que de manera natural, me he ido alejando cada vez más de la práctica física. Siento que asana ya cumplió su función, entonces llegó un desapego gradual de la práctica, sin forzarlo. Poco a poco he ido abandonando las posturas, ya no me "torturo". De ahí el título del post. Cerré los ojos y sentí, me escuché, comprendí... pude ver todo aquello que me dañaba y, finalmente, me alejé, lo abandoné. Esto no implica que nunca más practique asana, no, pero no creo que lo haga de forma rígida y sistemática. Por otro lado, hay miles de formas de ejercitar el cuerpo, por ejemplo, caminar a diario es un ejercicio de lo más natural y saludable, no hace falta mucho más. Claro que esto es solo factible para las personas que se han liberado de la tiranía social que nos empuja a moldear el cuerpo para ajustarlo a los cánones actuales de belleza. Con el tiempo, y en base a mi experiencia, he llegado a una conclusión, y es que no creo que el hatha yoga sea una parte esencial del yoga, al menos para todo el mundo (para algunos quizá sí), tan solo es una "forma" física del mismo, pues el yoga adquiere múltiples formas. 

Por otro lado se dice que el hatha es para todos, pero yo lo pongo seriamente en duda, a no ser que se trate de un hatha adaptado a cada individuo y no multitudinario como en la mayoría de centros. Un experimentado profesor americano, Glenn Black, asegura que si uno no parte de una buena condición física, puede hacerse mucho daño con las posturas. Por otro lado hay que añadir que un profesor de yoga no es un experto en anatomía, a menos que uno se haya tomado la molestia por su cuenta y se haya dedicado a ello con seriedad. La mayoría de veces el profesor se centra en el alineamiento, olvidándose así de la anatomía que, por otro lado, difiere de una persona a otra, causando así un posible daño. Según mi experiencia, al hatha le falta un estudio serio y profundo de la anatomía humana. Y aunque se pretenda ligarlo a la espiritualidad oriental, no hay que perder de vista que es un ejercicio mayormente físico. De hecho si has visto esta charla, sabrás que la gran mayoría de las posturas que se practican hoy día, están más ligadas a occidente - a la gimnasia sueca por ejemplo - que a una tradición espiritual oriental milenaria. Para mostrar esto tan solo hay que apuntar que el famoso surya namaskar nació en los años veinte... como la gran mayoría de posturas. Cabe señalar que fue en el siglo XV donde se conforma el hatha, en un texto llamado hatha yoga pradipika, en el cual solo constan una decena de posturas, las más antiguas. Es decir, el hatha apenas cuenta con 600 años de existencia, y la mayoría de las posturas apenas llegan a los 100 años de antigüedad. Te invito fervientemente que veas el vídeo, con él te darás cuenta de algo importante, el punto de inflexión, el tantra yoga...

Entonces ¿Qué se entiende por yoga tradicional, el milenario? La meditación. Y ¿es beneficiosa para todo el mundo? Francamente, no lo se... Hay quien asegura que no, que depende de las circunstancias personales. Existen profesionales y estudios que la desaconsejan en algunos casos. Aquí puedes ver un extenso artículo al respecto. Por mi parte, y debido a mi joven experiencia, no puedo decir nada al respecto, tan solo se que es responsabilidad de cada cual informarse muy bien y decidir por si mismo antes de empezar cualquier práctica de tal calibre, ya que implica una alteración de la conciencia. Una alternativa a esto es intentar poner todos los sentidos en cada tarea a realizar, es decir, vivir al día a día con la máxima atención posible, sin perderse en el caos mental. El entrenamiento pasa a ser la vida misma, poner atención en las sensaciones corporales mientras te duchas, en la temperatura del agua mientras friegas los platos, etc. Aunque también es cierto que, aunque sea beneficioso vivir en el presente, también lo es, además de realista, resolver cuestiones del pasado y atender al futuro de vez en cuando, pues en algún momento de nuestra vida debemos pensar. Hemos llegado a demonizar a nuestra mente, muchos hindúes la llaman el mono loco - y esto ha sido acatado sin rechistar por muchos occidentales - y la verdad, yo creo que nuestra mente también somos nosotros,  forma parte de nosotros, demonizarla no es sano ya que implica demonizarnos a nosotros mismos, y nos disociamos, creo que es el camino más rápido al desequilibrio, a volvernos un poquito más locos si cabe... Si uno quiere disfrutar de una buena autoestima no puede creer a pies juntillas que su mente es un "mono loco", a no ser que crea firme y tajantemente que su mente no forma parte de su persona... cosa por otro lado, algo peliaguda, creo...

Volviendo a asana, y en referencia a los practicantes de meditación, es bueno saber que se puede meditar perfectamente evitando dañar la articulación de rodillas y/o tobillos. Si duelen, no es beneficioso hacerlo en asanas meditativas avanzadas, y mucho menos durante mucho tiempo, sobre todo teniendo en cuenta la constitución del occidental medio de hoy en día, tan distinta a la del indio medio. Si eres de los que pasan largo rato en estas posiciones, vigila la circulación de las piernas. No sería la primera vez que alguien se daña por insensato. Es bien sabido que, en la meditación budista, muchas de las representaciones meditativas de Buda son en posición de loto, pero también de pie, recostado o sentado. Y aunque no fuera así, el maestro - como se suele decir, está en tu interior, eres tú mismo. Él te guía, escúchalo, cierra los ojos y, de vez en cuando, cierra también los libros por muy "antiguas" que sean las escrituras... a veces es más sensato atender a tu intuición.

Por mi parte he de confesar que del yoga me quedo con herramientas muy concretas, y no desestimo algunos valores que, si bien forman parte de su bagaje, no los considero exclusivos del mismo sino universales. Así sigo mi camino particular, aprendiendo siempre, quedándome con lo que me sirve y desechando lo que me chirría y siento contrario a mis principios. Con el yoga, finalmente, he hecho lo mismo que hice en la escuela y en otros ámbitos, quedarme con lo que realmente me interesaba. Y así seguiré haciéndolo cada vez que me adentre en una nueva filosofía o materia. Confieso que del mundo del yoga me desengañé o desenamoré hace mucho tiempo y aseguro también que me trajo más de un quebradero de cabeza... Por mi experiencia puedo afirmar que no es una panacea, es más, existe una publicidad engañosa cuando se afirma que cura un sinfín de enfermedades... y en algunos casos es beneficioso, claro que sí, por ejemplo puede resultar un bálsamo para el estrés pero de ahí a tener efectos "milagrosos" hay un trecho. 

Concluyendo diré que soy bastante reacia a religiones, doctrinas y dogmas, creo que en la vida nos podemos regir por una filosofía mucho más simple: no hacer al otro lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros mismos y, sobre todo, respetar esta máxima: el fin no justifica los medios. 
Aún así el aprendizaje que he adquirido con esta experiencia es más que valioso, el más importante, incrementar más si cabe mi capacidad crítica, quitarme la venda de los ojos y ser capaz de tener más autoconfianza al bajar del pedestal a los referentes y verlos como iguales. Y eso es un aprendizaje que no se paga con dinero, me lo llevo puesto para el resto de mis días.

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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