09 abril 2019

Un refugio para el alma

¿Dispones de un espacio en tu casa solo para ti? Yo creo que lo necesito, no se qué haría sin mi refugio. Abro la puerta y un tornado de calma y bienestar viene a mi encuentro. 
Estos dos últimos días estoy haciendo cambios en él, con ayuda. He cambiado muebles, redecorado, tirado "lastres", etc. De vez en cuando me gusta hacerlo y, generalmente, suele coincidir con alguna pequeña o gran revolución personal. 

Esto me recuerda un poco cuando me corto el pelo. ¿Te pasa que cuando atraviesas un duelo o alguna época complicada te cortas el pelo? Si has visto leyendas de pasión seguro que te viene a la memoria la escena en la que Susannah (Julia Ormond) se destroza la melena (lo se es un dramón, pero para mí, de las imprescindibles). No se exactamente por qué, pero yo lo hago. Todavía no tengo muy claro si es una especie de autocastigo o de liberación. Quizá la pena se enrede entre los mechones y tan solo busco la manera de sacármela de encima. Quizá entre los cabellos se escondan los buenos y malos recuerdos y necesite arrancarlos de cuajo para dejar de sufrir. Quizá cada pelo sea como las raíces de los árboles que se buscan y se encuentran bajo tierra y la poda sirva para dejar de buscar, pues el "objeto" de esa pérdida es insustituible.
Han habido tres duelos en mi vida muy dolorosos; en los tres me he cortado el pelo. Un corte radical, más allá de las puntitas,  de esos en los que no puedes ni recogértelo. Fuera melena. Adiós peso del dolor añejo. Hola cuello, ligereza. 

Estos días estoy haciendo algo parecido pero con otro envoltorio. Tengo mi refugio destartalado, libros y demás por recolocar, las paredes aún sin pintar... Lo más gracioso es que cuando ya estaba listo lo más peliagudo ha habido una pequeña catástrofe... La pared de pladur que sostenía una balda de madera ha cedido. Vuelta a empezar... Cuando creía que tendría que reubicarlo todo de nuevo ha surgido la solución, ahora la balda se sostiene sobre cuatro patas. Y es que, ya se sabe, a veces una ayudita no va nada mal.

Siempre he creído: como es adentro es afuera. Así está tu entorno así está tu mente. En mi caso es bastante cierto. Es época de airear, de soltar viejos trastos, reflexionar, sopesar, guardar o tirar, recuperar, ordenar...  Es tiempo de balance y, espero, también de calma. 

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

2 comentarios:

  1. Si que me pasa, lo del pelo y lo de cambiar cosas, a veces tirar o adquirir algo nuevo... ha habido momentos en los que tenía unas ganas locas de raparme, pensar en el que dirán o en los niños me ha retraído, pero es algo que aflora en algunos momentos, imagino que es la necesidad de liberarme, de renacer... un abrazote preciosa

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  2. Sí eso debe ser. Un abrazo y gracias por darle vidilla al blog ;)

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