23 abril 2019

Leer, hoy y siempre

Ayer, viendo una charla de la autora Begoña Oro, descubrí este maravilloso fragmento del libro la ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero: "Y al escribir, uno siente ese compromiso, esa pulsión de hablar por los otros o con los otros. La literatura se dedica a dar vueltas en torno al agujero; con suerte y con talento, tal vez consiga lanzar una ojeada relampagueante a su interior. Ese rayo ilumina las tinieblas, pero de forma tan breve que solo hay una intuición, no una visión. Y, además, cuanto más te acercas a lo esencial, menos puedes nombrarlo. El tuétano de los libros está en las esquinas de las palabras." Guiada por la curiosidad e indagando por internet he encontrado este otro, del mismo libro, "Para vivir tenemos que narrarnos; somos un producto de nuestra imaginación. Nuestra memoria en realidad es un invento, un cuento que vamos reescribiendo cada día (lo que recuerdo hoy de mi infancia no es lo que recordaba hace veinte); lo que quiere decir que nuestra identidad también es ficcional, puesto que se basa en la memoria. Y sin esa imaginación que completa y reconstruye nuestro pasado y que le otorga al caos de la vida una apariencia de sentido, la existencia sería enloquecedora e insoportable, puro ruido y furia.” Lejos de conformarme con esto, para el día de hoy, he buscado otra joya más entre mis estanterías. Entonces, Eduardo Galeano ha llamado mi atención, - pspsps, hola, ¿te acuerdas de mí? he de decirte que me tienes un poco abandonado, olvidadito... Y tiene razón el pobre, para remediarlo he abierto el libro, Bocas del Tiempo, al azar, y he leído: "Mohammed Ashraf no va a la escuela. Desde que sale el sol hasta que asoma la luna, él corta, recorta, perfora, arma y cose pelotas de fútbol, que salen rodando de la aldea paquistaní de Umar Kot hacia los estadios del mundo. Mohammed tiene once años. Hace esto desde los cinco. Si supiera leer, y leer en inglés, podría entender la inscripción que él pega en cada una de sus obras: Esta pelota no ha sido fabricada por niños." Para terminar, una frase de Virginia Wolf, quizá es una dosis excesiva de anti romanticismo, pero... qué leches! "El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión".  Pd. Hoy, no sé por qué - ni me importa, Blogger se niega a justificar el texto... ¡perdona por las "curvas"!

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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