06 abril 2019

Las creencias. Guía y prisión

Buda declaró que su enseñanza no era más que una balsa para cruzar un río; cuando se ha alcanzado la orilla opuesta debe ser abandonada. Pero se suele confundir la balsa con la orilla opuesta.

En el budismo zen se insiste en "vaciar la taza para llenarla de nuevo". Se invita a abandonar viejas creencias que ya no nos sirven. Pero ¿por qué es tan difícil desprenderse de ellas aunque ya no nos ayuden? Hemos construido todo nuestro mundo alrededor de nuestras creencias, nos sirven de guía. Son  nuestros pilares, nuestras referencias. Y, en la mayoría de los casos, son una parte importante de la identidad. Pero al mismo tiempo nos limitan, nos aprisionan.

Cuando uno siente que algunas de sus creencias pueden ser erróneas, y se las replantea, es como si de repente se apagara el faro que le guiaba. Y se queda a oscuras. Va a la deriva. Pero si en lugar de verlo así, como oscuridad, fuéramos capaces de entenderlo como una oportunidad, como un proceso que empieza, podría convertirse en un lienzo en "casi blanco" lleno de posibilidades. Incluso nos invadiría la ilusión y la esperanza de llegar a la otra orilla. Vacíos. Desnudos de nosotros mismos. Despojados de nuestros propios límites.

Es bueno tener la suficiente flexibilidad mental para, al menos, replantearse las cosas. Aunque después volvamos a lo de antes, al menos habremos hecho un sano ejercicio de reflexión. Habremos  refrescado o ventilado un poco la mente, que a menudo está bajo capas y capas de polvo de creencias añejas. 

Cuando alguien te dice que lo que piensas no te beneficia ¿Cuál es tu reacción? Recapacitas un momento para sopesar lo que te ha dicho o, automáticamente, sin pensar, no te replanteas nada y respondes, es decir, reaccionas al instante. Quizá... ¿Te sientes atacado? ¿o te sientes retado? Cuando alguien llega y sacude tus pilares, tus creencias, es como si pusiera el cajón de tu mente, ordenado a tu gusto, patas arriba. Pero pensándolo bien quizá sea un regalo de los grandes.

Alan Watts definía las creencias así: "creencia como la antítesis de la fe, como ansiedad más que una confianza, como una retención en vez de algo que facilita la libertad"

Independientemente de la fe, creo que sería interesante reflexionar acerca de algunas creencias que se han instaurado en la mente colectiva. ¿Qué creencias rigen esta sociedad? Por norma general se cree que: 
  • Hay que hacer muchas cosas porque la vida es corta y hay que aprovechar
  • Hay que ser productivo, progresar en el trabajo y ganar mucho dinero 
  • Hay que darle mucha importancia a la imagen... 
Se podrían terminar las tres con la coletilla: para ser feliz. ¿Cuántas personas sufren a consecuencia de ello? Si se cambiaran estas creencias por otra del tipo: - Disfrutemos, o al menos vivamos, el momento presente. O quizá, - Respirar conscientemente es fuente de salud y sosiego ¿Crees que disminuiría el nivel de estrés de la población en general? ¿Habrían más personas felices por vivir el momento presente tal cual es y no como una transición hacia otra cosa? 

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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