04 abril 2019

La respiración consciente

En el post anterior hablaba de espiritualidad. Me refería a ella como una espiritualidad "laica" entendida desde su etimología, respiración. Hoy hablaré de la respiración consciente para profundizar un poco más.

Sabemos que la primera gran función de la respiración es la hematosis. Desde un punto de vista puramente fisiológico la respiración sirve para oxigenar todas y cada una de las células de nuestro cuerpo, optimizando así sus funciones. Esta sería la llamada respiración interna y es involuntaria. Pero existe también una respiración externa llamada ventilación pulmonar que se refiere al viaje que hace el aire desde el ambiente exterior hacia el interior de nuestro organismo. Esta última es la que nos interesa aquí.

Fijándonos mínimamente nos daremos cuenta de que nuestra respiración  cambia constantemente, ya sea porque se adapta a las circunstancias que nuestro sistema nervioso crea, por cambios de actividad (no respiramos igual al correr que al andar, por ejemplo), y también puede cambiar por voluntad propia. 
Respecto a este último caso, sabemos que existe una capacidad de acción sobre la inspiración, la espiración y la retención. Es decir, somos capaces de alargar y acortar los tiempos tanto de la inspiración como de la espiración. También podemos retener la respiración, ya sea a pulmón lleno como a pulmón vacío. Esta posibilidad de control voluntario sobre ella es muy útil por ejemplo a la hora de manejar ciertas emociones y poder cambiar estados mentales. El quid de la cuestión es poner plena consciencia en el acto de respirar. ¿Para qué? Para diversos fines, ya sea para pasar de la agitación a la calma, del letargo a la actividad o simplemente para tomar conciencia del momento presente. Pero ¿Cómo podemos hacerlo? Valiéndonos de diferentes herramientas o técnicas:

Los pranayamas son una herramienta yóguica muy preciada, que consiste básicamente en alterar la respiración a voluntad mediante diferentes técnicas para la obtención de diferentes fines. Unos tendrán como objetivo la concentración, otros la activación, otros el equilibrio, otros la relajación, etc. 

También el yoga nos habla de la respiración completa yogui (RCY). Ésta se refiere básicamente al enlace de los tres niveles respiratorios en uno solo (respiración baja o abdominal + media o intercostal  + alta o clavicular). Con ella se aprende a distinguir y a utilizar aisladamente la musculatura implicada en cada nivel, así como a apreciar la energía asociada a cada uno de ellos. Tiene varios objetivos: una buena oxigenación, crear una "burbuja" que nos aísle momentáneamente del entorno, para descartar pensamientos incómodos (lo que coloquialmente llamamos hacer borrón y cuenta nueva), etc. 

Por tanto, los pranayamas como la RCY son muy buenos aliados a la hora de cambiar estados emocionales y/o mentales. 

Por último, existe una respiración natural, que es la que surge en estados de máxima relajación. Ningún papel juega aquí la voluntad de alterarla o el esfuerzo para conseguirla, al contrario. Si nos relajamos y dejamos la respiración libre y sin ninguna interferencia, surge por si sola, de manera natural. Es la respiración de los bebés, libre, fluida y sin bloqueos. Esta respiración natural la perdemos por el ritmo de vida acelerado. Para explicarla brevemente la pauta sería: inspirar - espirar - pausa. Incidimos en la espiración como símbolo de echar hacia fuera cansancio y toxinas. Poco a poco cuando vamos entrando en un relax más profundo la pausa se va alargando naturalmente y es cuando la persona descansa. 

Por tanto disponemos de varias tecnicas para poder practicar la atención plena. Es decir todas y cada una de las anteriores prácticas deben realizarse con  presencia. De esta manera creamos una conexión directa con la conciencia.

Si quieres, puedes hacer esta sencilla práctica que además de traerte al momento presente te relajará mucho: Estírate boca arriba sobre una esterilla o manta. Piernas estiradas y pies relajados hacia los lados. Si estás incómodo puedes doblar las piernas apoyando una rodilla sobre la otra, sin tensión, una aguanta a la otra. Para ello juega con la separación de tus pies hasta encontrar el equilibrio. Coloca una mano en el abdomen y otra en el pecho y atiende a tu respiración, sin forzarla, solo toma conciencia de cómo estás respirando. Pasado un tiempo verás que tu cuerpo se va acomodando al suelo, se afloja, se relaja. Atiende ahora de nuevo a tu respiración. ¿La pausa tras la espiración se ha alargado? Deja los brazos ahora a los lados con las palmas hacia arriba. Permite que la respiración natural surja por si sola.

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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