03 abril 2019

La espiritualidad, una amalgama

Cuando oyes la palabra espiritual ¿en qué piensas? ¿Te tira hacia atrás o te despierta interés? ¿Qué ideas tienes asociadas a esta palabra? ¿Te suena a algo neutro o quizá la relacionas con la religión?

En una entrevista (bastante antigua por cierto) que le hicieron a Jordi Pigem - doctor en filosofía y escritor- decía que la espiritualidad es en realidad una palabra muy sencilla si la despojamos de todo artificio. Significa respirar, pues tiene su misma raíz. Y espíritu significa, originariamente en latín, respiración. Por tanto, si seguimos esta definición al pie de la letra podemos entender que al inspirar introducimos al espíritu dentro nuestro y al espirar sale de nosotros. Puede que suene extraño, pues le hemos añadido muchos matices a esta palabra, pero si pensamos en ella como aire la cosa cambia. Detenerse un momento para observar como entra y sale el aire por nuestras fosas nasales, parece algo más cercano. Al fin y al cabo las palabras son solo eso, palabras. Lo relevante es el significado que les damos. E igual que sucede con la palabra espiritual, pasa con la palabra atman en sanscrito que es la raíz de atmosfera, con la palabra pneuma en griego, con la palabra rua en hebreo... Todas ellas significan originariamente respirar

Esto nos remite al hecho de que el ser humano está en continuo intercambio con la naturaleza a través de la respiración. Nuestra piel, el gran órgano que nos une y a la vez nos separa, la membrana permeable, respira también por nosotros. De hecho todo ser vivo respira, plantas, animales, etc. En los tiempos que corren creo que es bueno recuperar cierta comprensión más allá de todo materialismo para darnos cuenta de algo importante: estamos conectados con el medio a través de la respiración y nosotros formamos parte del medio, por tanto todos estamos conectados. La respiración une a personas de todas las edades, condiciones, razas religiones, etc. y a su vez nos une con las demás especies tanto vegetales como animales. Todos, absolutamente todos, vivimos en este planeta que respira a través de nosotros, de los árboles, las plantas... Por tanto cuidar de él es cuidar de nosotros. Visto así, toma aún mayor fuerza e importancia, ¿verdad? 

La conclusión obvia que deriva de todo esto es que todos somos espirituales ya que todos respiramos, con mayor o menor consciencia. Y la función primordial de todo esto, según mi opinión, es que nos permite ver al resto de personas como iguales, sin distinciones. 

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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