30 abril 2019

El dualismo de Patanjali. Desgranando un dogma

Te aviso que, si no has profundizado un poco en el mundo del yoga, este post se te va a hacer pesado no, lo siguiente... En cambio si te has sumergido en el yoga, probablemente, habrás leído a Patanjali. Este texto, los yoga sutras de Patanjali, es uno de los imprescindibles si se tiene intención de profundizar y entender un poco más el sentido de toda esta realidad tan dispersa de lo que venimos llamando yoga, en este caso, raja yoga o yoga de la mente. 
Si eres conocedor del texto, serás consciente del dualismo del que se impregna, pues hay una clara distinción entre purusha y prakriti. Es decir, se asume en toda la exposición una visión fragmentada del ser humano que se manifiesta en la dualidad propuesta mediante la definición de atman o purusha como esencia o verdadera naturaleza, el aspecto masculino de la persona y, por otro lado prakriti, como la naturaleza externa o aspecto femenino. Creo, se podría afirmar pues que se trata de una concepción dualista: mente separada del cuerpo. 

Por otro lado lo que, en general, se entiende en occidente por yoga tiene que ver con toda una serie de posturas o asanas que, según la escuela con la que te des, tendrán una u otra finalidad. Si nos remontamos a los textos antiguos, el hatha yoga, que es el yoga más "físico" ya que utiliza como herramienta principal la ejecución de posturas con atención plena a la respiración, es un medio o una vía que nos prepara para el yoga mental o raja yoga, la meditación. Es decir, el hatha yoga sería un "paso previo", una preparación. Y el objetivo principal es la unión cuerpo-mente o, siguiendo la tradición más purista, unión con Dios (entiéndase a Dios como cada cual guste), aunque vendría a ser lo mismo pues, según la tradición, dios está en el interior de cada uno. Bien, si esta práctica de posturas se hace con atención plena, se convierte en una meditación en movimiento que nos unifica ya que estamos centrando la mente en la respiración, o sea estamos uniendo mente y cuerpo mediante este puente o nexo que sería la respiración. 

Entonces, y ahora viene el quid de la cuestión, si uno practica asanas, poniendo toda su atención en la respiración para unir cuerpo y mente. ¿Qué sentido tiene terminar la sesión de asanas y sentarse a meditar o viceversa? Y es que, si lo que uno busca es esa unión ¿por qué "se entrena la disociación" unos minutos después, o antes - dependiendo del practicante? 

Cuando uno practica la meditación, se sienta cómodamente y observa lo que acontece en su mente,  "olvidándose" del cuerpo. Lo que se está haciendo en definitiva es "entrenar" al "observador externo" que toma conciencia de si mismo. Es decir, aflora la supra conciencia. Describiré este proceso de manera práctica: 
Me siento, pongo atención a mi respiración, por ejemplo, y observo mi mente. Tomo conciencia de cómo mi mente empieza a "fabricar" pensamientos. En lugar de encallarme con ellos, los dejo pasar y vuelvo a centrarme en la respiración o en lo que sea objeto de foco. Esta toma de conciencia, ese darse cuenta de los propios pensamientos, supone una división, se abre una fisura pues, según los sutras, la mente (los pensamientos) forman parte de prakriti y la conciencia es una propiedad de purusha. Por tanto el observador, purusha (supraconciencia) observa a prakriti, la mente. ¿No es algo peliagudo quedarnos encallados en dharana (centrar o enfocar la mente en un punto)? Si esto ocurre no somos capaces de llegar a dhyana (meditar o centrar la mente durante el tiempo suficiente) para poder llegar a samadhi o unión. ¿No quedaríamos, en ese caso, disociados? Si bien, según los sutras, existen "grados" de samadhi, también es cierto que para muchas personas es más que difícil enfocar la mente durante el espacio de tiempo suficiente que permita  llegar a tal unión o samadhi. Pareciera pues, en estos casos,  que estuviéramos deshaciendo (en meditación "a medias") lo hecho (en asana) continuamente, o  rehaciendo lo deshecho, como quieras verlo. Es decir, en asana "me hago uno", en meditación, si no llego a samadhi - fácil que ocurra, me separo de nuevo. 

¿Tiene sentido o esta reflexión es fruto de una comprensión errónea por mi parte? Quizá sea mi joven conocimiento al respecto el que subraya tal hecho. Por eso, como dije en otro post, no tengo autoridad de ningún tipo para aventurarme y exponer mis conclusiones personales, no obstante me encantaría conocer tu opinión, conocimiento y experiencia al respecto. 

Por otro lado, la respuesta o solución podría estar en el equilibrio. O no... No demasiada tierra, no demasiado cielo... no demasiado cuerpo, no demasiada mente... Unión masculino latente - femenino manifiesto, hemisferio derecho - izquierdo, luna - sol, etc. 

Pd. Ya te avisé al inicio del post que iba a ser durillo... Si has llegado hasta aquí... ¡mil gracias por leerme!

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

No hay comentarios:

Publicar un comentario