26 marzo 2019

Autorespeto como protección frente a abusos

Entre dar y recibir debe haber un equilibrio. Cuando es siempre la misma persona la que da, la balanza se desestabiliza y aparece el abuso. 

Cuando hablo de dar, no me refiero aquí simplemente a cosas materiales, que también, sino a darnos al otro. A tender siempre la mano olvidándonos de nosotros mismos, a ser comprensivos y dar siempre el brazo a torcer haciendo la vista gorda aunque el otro nos haya dañado y tan siquiera se haya disculpado, a estar siempre atentos a las necesidades ajenas antes que a las propias, etc. ¿Te resuena?

El abuso puede darse en multitud de ámbitos, pero el que es más difícil de digerir, creo, es el ejercido por personas cercanas y queridas. Es el que más duele. Puede ocurrir entre "amigos", en la propia familia, en el trabajo, en entornos "espirituales", etc. 

No importa bajo qué nombre, máxima o filosofía se disfrace el abuso pues será la excusa perfecta para seguir ejerciéndolo. Y éste siempre será una forma de obtener poder perpetuando así una relación vertical donde la igualdad y el respeto quedan muy, pero que muy lejos.
Abogo por las relaciones horizontales, siempre: yo no soy más que tú y tú no eres más que yo.

No hay que claudicar para que nos amen, sino que debemos aprender a llenar nuestros propios vacíos sin necesidad de arrastrarnos, aprender a amarnos para saber decir -no- o -hasta aquí, por ahí no paso-, pues el ávido de poder nunca se cansará de pedir más y más y se aprovechará de nuestros puntos débiles para manipularnos y obrar así en su propio beneficio. 

Si estás en una situación así, aprende y lárgate. Que no se aprovechen de ti. Que no te engañen con argumentos o filosofías tergiversados y fuera de contexto. 

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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