31 marzo 2019

La inspiración dormida

El ARTE me inspira. Contemplar algo que considero bello me llena de plenitud, me conecta con el bienestar a un nivel profundo y sutil. Es un bálsamo para el alma. Esta sensación me colma de paz. 

El primer poema que compartí en este blog nació como si nada, es decir, sin pensar. Supongo que dormía en algún rincón de mi subconsciente hasta que fue despertado por un lienzo precioso - el embrujo- de Ingrid Tusell. Le tengo especial cariño, pues normalmente no me suele gustar demasiado lo que escribo, pero este poema me encanta.

Creo que es esta conexión profunda, o "introspección espontánea", la que me permite llegar al subconsciente, al fondo. Entonces se hace la magia y empiezan a emerger las palabras. Sin yo pretenderlo mi estado de consciencia cambia y mi mente empieza a coser letras y a tejer emociones y así es como surgen la mayoría de mis poemas.

En cambio la prosa la vivo como un proceso más racional, o al menos más ligado a la lógica. Mi prosa no es tan espontánea como la poesía (aunque es cierto que algunos poemas los retoco a posteriori). La poesía y yo nos encontramos en la profundidad del océano mental, la prosa está más en la superficie. ¿Podría estar ligada la poesía a la mente emocional y la prosa a la racional? Estoy segura. 

Hacía un tiempo que no me ocurría, nada despertaba mi poesía, hasta hoy. El desencadenante podría haber sido cualquier cosa que me hiciera conectar con lo profundo, algo bello para mi: una fotografía, un cuadro, una persona, una emoción... En este caso, esta maravillosa coreografía me ha colmado los sentidos. La emoción ha empezado a tomar forma de palabra y la palabra ha empezado a liberarse, a borbotones. 

Cuando esto ocurre una especie de alivio me invade... las palabras fluyen, se juntan unas con otras, ellas solas, yo solamente obedezco al dictado de una mente móvil y abierta, sin barreras. Es casi magia. Hasta que se impone de nuevo la razón bloqueando el proceso, y empieza la danza-batalla entre mis hemisferios cerebrales: escribir y borrar, escribir y borrar... no pensar-pensar, no pensar-pensar...

Comparto hoy contigo un pequeño pedacito del poema "la danza del tiempo". Acaba de nacer:

"Danzando los tiempos. 
Bailando en los seres, 
el mismo momento. 
De dentro, de fuera 
El niño y el viejo (…)"  


Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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