27 marzo 2019

Autoestima, auto escucha, no violencia.

Mi ciclo vital ha pasado por multitud de fases, como el de todo el mundo. Hubo un tiempo de gran desconexión con mi esencia, de mirar solo hacia afuera siguiendo directrices ajenas a mi persona. Otro para la toma de conciencia que me permitió empezar a mirar hacia adentro. Otro para ponerme manos a la obra y empezar a escucharme de verdad, a atenderme. Otro para buscar herramientas, "aliados", etc. 

Cuando me adentré en el mundo del yoga hacía tiempo que había empezado mi "revolución personal", un cambio notable en mi estilo de vida que lo abarcaba todo. Mis valores reales empezaron a tomar más protagonismo. Y aunque ya estuviera en pleno cambio vital, con el yoga y a las experiencias que viví en esa época adquirí aprendizajes y herramientas nuevos que me permitieron ahondar en lo que por aquel entonces buscaba, sin saber muy bien qué era. 

Hoy reflexiono acerca de ello y comparto aquí alguno de mis aprendizajes. 

Ciertos aspectos se pueden trabajar a través de una práctica de asanas o posturas de yoga, aunque sea de manera indirecta. Por ejemplo, el auto respeto, o dicho de otro modo: aprender a no "aguantar". 

Es paradójico pero ¿te ha pasado esto alguna vez? En clase de yoga el profesor finaliza una instrucción determinada con: "aguanta" en referencia a mantener una postura. Puede que, además, minutos antes dijera: "no fuerces". Entonces la confusión está servida y, queramos o no, esto crea a nivel sutil, tensión. Algo que no favorece para nada la práctica. 
En una clase de yoga convergen muchas personas de distintas edades, diferentes constituciones, con distinta flexibilidad, etc. por eso cada cual debe hacer lo que pueda según su condición, no debe forzarse pues podría hacerse daño (a muchos niveles). En ocasiones la persona que da la clase se centra únicamente en instrucciones puramente físicas y deja a un lado la parte más interesante del yoga, al menos para mí. La parte dónde se conecta la postura del matt con la postura ante la vida. Aunque es cierto que asana es una práctica mayormente física, me refiero también a la parte dónde conectas con tu cuerpo a nivel profundo. Si logras esta conexión, una instrucción del tipo: "aguanta" no tiene sentido, pues cada cual sabe hasta dónde puede llegar.

El yoga primigenio se asienta sobre una actitud de ahimsa o no violencia, y la violencia recorre un amplio rango. Puede darse en infinidad de situaciones, desde las más evidentes hasta las más sutiles y aunque en estas últimas quizá sea más difícil de apreciar, no por ello significa que no exista. Ahimsa es una actitud a trabajar de cara a los demás (lo que se conoce como: yama). Pero ¿Cómo podemos tratar bien al otro si no empezamos por nosotros mismos? Es más, ¿Cuál es la actitud que queremos extrapolar del matt a la vida diaria? ¿queremos aprender a aguantar o por el contrario a escucharnos de verdad? Solo mediante la atención plena, desde la consciencia y la auto escucha, podremos descubrir nuestras necesidades y así empezar a respetarlas ya sea en el matt o fuera de él. 

Esta es una parte importante de la visión que tengo sobre yoga, un pilar esencial en mi manera de entenderlo y vivirlo. Un yoga en el que cada cual se permita conocerse, atenderse y llegar hasta dónde pueda, ni más ni menos. 

Cuando la persona empieza a "aguantar" en el matt, paralelamente comienza también un proceso de desconexión, un camino de no escucha, es decir, el camino del "anti-yoga", porque yoga es conexión cuerpo-mente (entre otras cosas). Y así empieza a vivir desde la lucha consigo misma, desde el "aguantar" lo que sea. 

Esta desconexión puede verse de manera muy clara en demasiadas situaciones, por ejemplo en personas que se dicen cosas como: "no tengo tiempo de ponerme enferm@" y siguen forzando la máquina a toda costa. En realidad si uno está enfermo, lo está, tenga tiempo o no lo tenga. La cuestión es si esa persona se escucha y se respeta. Si lo hiciera antepondría su salud que es un pilar esencial para una vida plena y feliz, una vida vivida desde el amor a uno mismo. 

Es desde el propio ejemplo como podemos mostrar a los peques una manera de estar en el mundo, unos valores básicos. Uno de ellos es el de desarrollar una buena autoestima y con nuestro ejemplo podrían hacerlo de manera natural. Podría empezar así un cambio social importante que derivaría en otros cambios, pues una persona que se escucha y se quiere se sentirá más fuerte para defender sus derechos. Y así es como con pequeños gestos individuales se pueden gestar cambios a un nivel mayor. 

La autoestima es la base de una sociedad saludable y madura y es algo que, también, se puede trabajar en el matt con un buen profesor de hatha yoga. Y también pasa al contrario con un profesor inexperto podría dañarse seriamente. 

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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