08 agosto 2017

El impulso de la ciega oscuridad

Autor de la imagen: desconocido por el blog
Las hojas del álamo parecían de plata bajo la redonda y enorme luna. Su robustez contrastaba con la frágil apariencia de la flor de jazmín que, tímidamente, tiritaba con la caricia de la brisa. Una mariposa nocturna aleteaba sin rumbo. Valeria contemplaba la noche desde la ventana del salón. Su rojiza melena cubría las flores del batín japonés que atravesaban su espalda, girando desde su hombro derecho hasta el muslo contrario. A oscuras y descalza disfrutaba de la fragancia del jazmín que se colaba por la ventana. Veintinueve grados a las dos de la madrugada la habían obligado a levantarse de la cama, con la esperanza de que la brisa aliviara las brasas de sus mejillas. Con un sutil gesto tiró de la cinta que le oprimía la cintura y, en la más deliciosa y placentera soledad, dejó resbalar el batín. Justo entonces la pequeña mariposa se coló por la ventana. El aleteo del diminuto animal denotaba cierta desesperación. Su vuelo se dirigía ansioso hacia la única luz de toda la casa, una vela. Valeria corrió a apagarla temiendo que abrasara sus alas, después encendió una lámpara para guiar a la mariposa hacia la luz. El revoloteo alrededor de la lámpara se tornó frenético, entonces (...)"

Elisabet

(Fragmento del micro relato "El impulso de la ciega oscuridad"

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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