16 junio 2013

Lácteos y calcio, un binomio obsoleto

Miligramos de calcio por cada 100 gramos de alimento.
Autor de la imagen: Elisabet Blasco

Los lácteos, es decir, la leche y sus derivados: queso, yogures, nata, mantequilla, helados, etc.  tienen importantes cantidades de calcio. Esto es cierto, pero hay vegetales que contienen más calcio que los lácteos  y además están exentos de los perjuicios de los primeros. Un ejemplo de ello son los vegetales de hoja verde.

El calcio es un mineral que juega diversos papeles en nuestro organismo. Además de ser un mineral esencial para la estructura de huesos y dientes, también lo es para llevar a cabo actividades enzimáticas, para la coagulación de la sangre... Por esta razón el binomio Lácteos-calcio debería romperse.

Los lácteos contienen calcio pero no lo absorbemos adecuadamente. Para su correcta absorción necesitamos cierta proporción entre calcio-fósforo, condición que no encontramos en la leche. La proporción ideal es de 2:1 y la leche de vaca contiene 6 veces más fósforo. 

Afirmo que este binomio, lácteos-calcio, debería romperse porque además de la imposibilidad de una correcta absorción del calcio que contienen, los lácteos van de la mano de varios problemas a nivel nutricional:


  • La desproporción entre calcio-magnesio conlleva que el calcio se deposite en tejidos blandos (articulaciones y arterias), y no en el hueso, provocando así calcificaciones indeseadas. 
  • Otro de los problemas asociados a los lácteos es que van acompañados de cantidades importantes de grasa saturada y ya sabemos de sobra los problemas que ésta acarrea, enfermedades coronarias, etc.
  • Los lácteos contienen proteína animal y el abuso de ésta junto con otros alimentos acidificantes, desmineraliza nuestro organismo. Esto ocurre porque estos alimentos acidifican nuestro medio interno, que es ligeramente alcalino, y de esta forma perdemos minerales, entre ellos calcio, todo lo contrario de lo que se  pretende. ¿Cómo? Nuestro cuerpo tiende a autoregularse y busca soluciones a los problemas que nosotros generamos. El ph (potencial de hidrógeno) es una medida de acidez o alcalinidad  de una disolución, la escala de ph va  de 0 a 14, siendo ácidas las disoluciones con ph menores a 7 y alcalinas las mayores que 7. Pues bien, el ph de nuestro organismo está entre 7,35 - 7,45 aproximadamente y debemos mantener ese nivel para obtener el  equilibrio y la salud;  cuando el ph baja debido, por ejemplo, a la ingesta de alimentos acidificantes, nuestro organismo recurre a nuestras reservas alcalinas de dientes y huesos, para equilibrar el ph, de esta manera perdemos calcio. Se sabe que las poblaciones que más lácteos consumen mayor índice de osteoporosis tienen. Y es que, es muy importante evitar la pérdida de calcio, quizá tenga esto mayor importancia que la ingestión del mismo.
  • Se relaciona a la leche con multiples alergias, problemas digestivos y diversos tipos de cáncer.
  • Además, con la leche convencional, ingerimos tóxicos. En ella se han encontrado sistemáticamente antibióticos, dioxinas, hormonas, pus,  antiinflamatorios, analgésicos, pesticidas, antifúngicos, metales pesados como aluminio, plomo, arsénico, etc.          

Expertos en nutrición de la universidad de Harvard han eliminado la leche y los lácteos de la guía de alimentos saludables. Señalaron que debido a los altos niveles de grasas saturadas que contienen los lácteos y los componentes químicos de su producción, los han convertido en un alimento a evitar. 
Aunque esto se sabe hace ya mucho tiempo, con estos resultados se espera que la actual pirámide alimenticia cambie
Si sientes que es demasiado radical eliminar totalmente los lácteos de tu dieta, ves reduciéndolos paulatinamente hasta llegar a una cantidad con la que no sientas privación.


¡Si los eliminas por completo te felicito!

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