06 mayo 2013

Hoky, el lobo solidario… Cuento de luz


"Había una vez un pobre lobo solitario que vivía en las montañas que rodeaban una pequeña aldea llamada Almés. Junto a la aldea, existía también un gran lago donde nadaban los peces, los patos y los niños en verano."

Con estas palabras da comienzo este cuento, dejando que la imaginación del niño y la del adulto empiecen a calentar motores y… en cuestión de segundos arranque el tren, dejando atrás las tareas diarias, inaugurando así el ratito más esperado del día, donde padres e hijos se encuentran, por fin…
Relajados, se dejan llevar, dejando su imaginación planear sobre las montañas de Almés… Montañas dónde transcurre esta historia, dónde se forja la amistad entre el pastorcillo José y el lobo Hoky, un superviviente de la última manada del lugar… Manada desaparecida por la última batida organizada por los aldeanos…

César blanco con la pluma y Blanca Bk con el pincel nos muestran página tras página el mágico escenario dónde todo es posible… Un escenario en el que, a medida que avanza la historia, reina la cooperación, la coexistencia y el cuidado por la naturaleza.

De esta forma, mediante la lectura, el niño interioriza el amor por los animales, por la vida... aprende a respetar la naturaleza… Puede entender, mediante el cuento, que es posible vivir en armonía, causando el menor daño posible al medio, perturbando mínimamente ecosistemas completos, redondos, perfectos…

En estos momentos en los que la continuidad del lobo no está asegurada por estar en peligro de extinción, este cuento nos viene como anillo al dedo para enmarcar esta realidad. Poniéndole así “cara y ojos” y acercando esta problemática a los más pequeños. Quien sabe si el día de mañana alguno de ellos luche por la vida de estos animales.

El lobo es, sin duda, un símbolo, casi una leyenda… Pero ante todo es un ser vivo y es conveniente despojarlo de esa mala fama que nada tiene que ver con la realidad…
Hay muchísimos pastores, pastores de carne y hueso, que apuestan por dejar vivir al lobo. Entienden que los hombres no tenemos el poder de decisión sobre lobos y montes… Conocen la interdependencia entre especies, saben que en la naturaleza todo tiene un porqué, todo está en equilibrio. Saben  que el lobo quizá se coma alguna oveja pero también saben que al alimentarse éste de animales grandes como cérvidos y jabalíes, materializan una de sus funciones: regulan su población. Sin el lobo el equilibrio se rompe. Los ecosistemas, como decía, son completos, redondos, perfectos…

Desde la farfalletta os animamos a compartir cada día un ratito mágico con vuestros pequeños, a leerles cuentos a diario, a educarlos-jugando con historias como esta, historias con alma, que sin duda son necesarias en este mundo de hoy...

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