21 marzo 2013

El viaje o la búsqueda

Autor de la imagen: desconocido por el blog
En tierras muy lejanas, allí dónde el verde predomina, haciendo gala de sus diferentes matices y tonalidades, tiñendo árboles, praderas y piedras, se encontraron dos muchachos, dos viajeros.
Uno de ellos llevaba una brújula, el otro un cuaderno. 

Sus vidas convergieron en una aldea donde habitaba una pequeña comunidad que vivía de la tierra. Los aldeanos se sentían afortunados ya que amaban y respetaban profundamente la tierra que les alimentaba. Por esta razón cuando entendían que aquella les había brindado sus preciados tesoros, sus frutos, llegaba la hora de dejarla tranquila. Era su manera de agradecer ese preciado regalo. La dejaban reposar para que, pasado un tiempo, pudieran volver a disfrutar de su generosidad. 

Un anciano, miembro de esa comunidad, curioso ante las almas viajeras de los muchachos, tan diferentes a la suya, les invitó a compartir la cena de aquel día. Todos juntos disfrutaron de los sabores de aquellos frutos recién recolectados, tenían un sabor definido, olían a vida, a tierra. Compartieron un puchero de patatas estofadas con judías y boniatos, unas calabazas asadas, y una deliciosa sopa de zanahorias e hinojo.
Cuando el anciano les preguntó sobre sus viajes, compartieron también historias, sus historias. Explicaron su forma de vivir, sus viajes, las anécdotas del camino, sus aciertos y desatinos...
Al final de la noche el anciano les preguntó acerca de sus compañeros  de ruta: la brújula de uno y el cuaderno del otro, pero los muchachos no supieron explicar el porqué de la elección de su compañía... al fin y al cabo los dos vivían viajando… ¿No era lo mismo?

El anciano, entre historia e historia, les había entendido, había captado la esencia más profunda de cada uno, su alma. Pero pretendía que fueran ellos quienes se entendieran a si mismos...
Para uno, el viaje simbolizaba el pincel que dibujaba sus días, esa era la razón de acompañarse del cuaderno. En él anotaba, a modo de diario, sus vivencias, el viaje era un fin en si mismo: el placer de vivir viajando.
Para el otro muchacho, el viaje consistía en una búsqueda, de ahí la brújula. Algo le faltaba en su vida y utilizaba el viaje como instrumento, como herramienta, para encontrar el sentido de su vida. El viaje era un medio para encontrar algo, quizá a si mismo... Una vez lo hubiera encontrado, dejaría de viajar... O no... 

Y tú… ¿Cómo es tu viaje por la vida? ¿Buscas algo o simplemente disfrutas del camino? O puede que las dos cosas a la vez, también se puede disfrutar de la búsqueda...

Hay tantas formas de vivir como vidas, todas ellas válidas... y los cuentos cuentos son...

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos

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