05 agosto 2012

Tu ración tóxica diaria


Autor de la imagen: desconocido por el blog
¿Sabías que algunas sustancias de los pesticidas o disolventes que usamos  pueden cambiar el sexo de los peces y anfibios macho?
Las sustancias tóxicas, pueden causar estragos, desgraciadamente son nuestras compañeras de viaje. Se clasifican en tres grupos:
Químicas: aditivos, fármacos, disolventes, etc. Biológicas: toxinas por virus, bacteria, hongos y
Físicas: golpes, sonidos, vibración, radiaciones electromagnéticas, rayos x, gamma, etc.
En este artículo nos centraremos en las primeras.

La mayor parte de las más de 100.000 sustancias químicas sintéticas  creadas por el hombre, han salido al mercado sin antes demostrar su inocuidad. A día de hoy ni siquiera un 1% de estas sustancias han sido evaluadas debidamente. Miles de ellas han demostrado tener consecuencias y llegan a nosotros a través del aire, agua, dieta o piel. Diariamente las absorbemos; convivimos con ellas aunque sean invisibles.
Las encontramos en productos de uso diario como jabones, champús,  perfumes, esprays para el peinado, espumas, cremas para la piel, productos para el hogar, alimentos que contienen pesticidas, conservantes… así como en el agua y aire.  Además de estas sustancias químicas, se han liberado multitud de sustancias naturales que antes no estaban en nuestro medio en las cantidades en que lo están ahora, como los metales pesados, presentes por ejemplo en pescados.
En 2004 la Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, se prestó a hacerse una analítica para medir la
cantidad de sustancias químicas que tenía en su organismo. Se buscaban tan solo alrededor de 100 sustancias, de las miles que existen, resultó tener en su organismo 43 de ellas. Encontraron, entre otras, compuestos perfluorados, que deberían estar en sartenes antiadherentes, por ejemplo, pero no en el cuerpo humano, ftalatos que deberían estar en plásticos, almizcles que deberían estar en detergentes o  productos de limpieza, sustancias retardantes de llama, pesticidas, etc.

Hace unos años, un grupo de científicos, suscribían la llamada Declaración internacional sobre los peligros sanitarios de la contaminación química, más conocida como El Llamamiento de París. Estos científicos afirmaban, entre otras cosas: “La contaminación química es una de las causas principales del crecimiento del cáncer, la infertilidad, las enfermedades congénitas y otros muchos problemas de salud”.
La creencia generalizada sobre la existencia de control de estas sustancias es falsa.  Este artículo no pretende ser alarmista, simplemente informativo, sólo mediante la información podremos elegir y evitar riesgos. Por ello es necesario saber que los criterios toxicológicos en los que se basan la mayoría de investigaciones sobre estas sustancias están desfasados y solo benefician a algunas industrias. Por ejemplo, los criterios obsoletos que tienen que ver con los niveles bajos de contaminantes. Normalmente se estudia  un tóxico aislado para determinar la cantidad de tóxico "segura" a la que nos podemos exponer sin sufrir consecuencias, pero la realidad bien sabemos que no es esa, no se tiene en cuenta el efecto de 2 o más tóxicos juntos que es a lo que estamos expuestos diariamente, ya que hay tóxicos hasta en la sopa. Cada vez más investigaciones están descubriendo efectos poderosos de sustancias tóxicas a dosis muy pequeñas. Para muestra un botón: los niveles de PCBs que ahora se sabe que afectan al desarrollo del cerebro del embrión humano, son aproximadamente un millón de veces más bajos de los que hace tan sólo unas décadas los toxicólogos aseguraban que eran “seguros”.

Pese a las advertencias de la ciencia, se hace caso omiso y seguimos, como hace años, preocupándonos, por ejemplo, de los microbios como causantes de enfermedad, sin ser conscientes de lo que han cambiado las cosas en unas décadas.
Durante millones de años la química de la Tierra se había mantenido en equilibrio, pero esta armonía empezó a tambalearse con la Revolución Industrial, especialmente desde la Segunda Guerra Mundial en que la industria química creció de forma exponencial. En un suspiro la química de nuestro entorno se ha transformado brutal y rápidamente, se ha desbarajustado el medio ambiente, lo que ha derivado, entre otras cosas, en el deterioro de éste, como ha pasado con la capa de ozono, la extinción de especies y la proliferación de algunas enfermedades causadas principalmente por la acumulación de dichas sustancias en nuestro cuerpo. Aunque también existen otras sustancias que no se acumulan en el organismo, pero no por ello tienen efectos menos importantes.
Bastaría con analizar el polvo de nuestras casas para encontrar en él centenares de tóxicos. Por otra parte los contaminantes químicos también son absorbidos por seres vivos a miles de kilómetros de dónde se usan o fabrican. Por ejemplo los retardantes de llama, aplicados a sofás o cortinas para evitar que ardan rápidamente, se han encontrado en los cuerpos de osos polares del Ártico provocándoles problemas reproductivos. Por no mencionar el daño causado a los animales con los que se experimenta.

Entonces, ¿Porqué no se informa debidamente al consumidor? ¿Porqué no se apoya más al sector ecológico? ¿ Porqué no se prohiben ciertas sustancias o se estudian debidamente otras antes de comercializarlas? Los intereses económicos de unos pocos se anteponen al bienestar de la mayoría. Nada nuevo. Negocios gigantes que emplean a miles de personas, poder político, influencias sobre las orientaciones de la Medicina, investigaciones financiadas por la industria farmacéutica, el enorme poder de ésta y de la industria cosmética… etc.
Y entre todo este caos tóxico, nuestro sistema sanitario, que nada hace por prevenir, se limita a diagnosticar y tratar, o en ocasiones, mal tratar la enfermedad con más tóxicos, los fármacos. De nuevo la industria farmacéutica...

Seguimos con la venda en los ojos, confiando en “papá sistema” que “nos cuida y vela por nuestro bienestar”, tachando de maniáticos o raros, como poco,  a las personas que optan por un consumo de productos libres de estas sustancias. Realmente, hay que reconocer que el sistema está muy bien montado, somos nosotros mismos los que señalamos con el dedo a quien se sale de la norma, tal cual se hacía antaño con cualquiera que discrepara de lo establecido. ¿Evolución?

Aquí os paso un listado de alguno de los tóxicos a evitar utilizados en cosmética


Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos                            

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