30 junio 2012

Cambio, divino tesoro

Autor de la imagen: desconocido por el blog

¿Qué haríamos si no existiera el cambio? Si  viviéramos condenados a una vida siempre igual, quieta, estática, inmóvil, inerte… Destinados  a  estar siempre atados a nuestros descontentos. Sería una vida angustiosa y vacía.

Por suerte las cosas cambian, siempre lo hacen, son las leyes de la naturaleza.  Si dejamos el miedo a un lado, si lo hay, y percibimos el cambio como algo con lo que siempre podemos contar, puede ser un consuelo, un gran alivio.

La mariposa, cuyo diminutivo es farfalletta en italiano, simboliza el cambio, la transformación total, la evolución, la renovación… y no en vano, es el único ser viviente capaz de cambiar por completo su genética. El ADN de la oruga nada tiene que ver con el de la mariposa que sale del capullo, y en el proceso nace un ser completamente nuevo. Todos nosotros podemos sufrir una metamorfosis y renacer, igual que las mariposas... 'Si tú cambias todo cambia'.
                                
Os dejo con estas reflexiones e inauguramos  el blog con una adaptación del cuento la lección de la mariposa de Jorge Bucay  ¡Espero que lo disfrutéis!


La lección de la mariposa
Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó a la mariposa por varias horas, mientras ella se esforzaba para hacer que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero. En tanto, parecía que ella había dejado de hacer cualquier progreso. Parecía que había hecho todo lo que podía, pero no conseguía agrandarlo. Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: el tomó una tijera y abrió el capullo. La mariposa pudo salir fácilmente, pero su cuerpo estaba marchito, era pequeño y tenía las alas arrugadas.
El hombre siguió observándola porque esperaba que, en cualquier momento, las alas se abrieran y estirasen para ser capaces de soportar el cuerpo, y que éste se hiciera firme.
Nada aconteció. En verdad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo marchito y unas alas encogidas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentileza y su voluntad de ayudar no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era la forma en que la Naturaleza hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa, fuese a sus alas, de tal modo que ella estaría lista para volar, una vez que se hubiese liberado del capullo.

Algunas veces, el esfuerzo es exactamente lo que necesitamos en nuestra vida. Si en nuestras vidas no encontráramos ningún obstáculo, nos dejaría limitados. No lograríamos ser tan fuertes como podríamos haber sido. Nunca podríamos volar.

Vive la vida sin miedo, enfrenta todos los obstáculos y demuestra que puedes superarlos.

Buenos Alimentos & Pensamientos & Sentimientos